Hay hilos que nacen para abrigar el invierno.
Y hay hilos que nacen para cambiar una idea.
Escorial pertenece a la segunda categoría.
Durante demasiado tiempo hemos aceptado una especie de verdad incuestionable: que la lana es para el frío. Que es para el invierno. Que es para cuando el cuerpo busca refugio.
Y sin embargo, la lana —la buena lana— no entiende de estaciones.
La lana merina respira. Regula la temperatura. Absorbe la humedad y la libera. Protege del frío y también del calor. Y cuando se trabaja con un hilo ligero, largo y lleno de aire… ocurre algo mágico: la piel descubre que la lana puede ser una compañera extraordinaria también cuando llega el verano.
Escorial nace precisamente de esa convicción.
Una lana con historia
Escorial es una lana merina pura procedente de la ganadería Martorel Gargallo, un rebaño que aún practica la trashumancia entre Amposta y Fortanete.
Dos paisajes, dos climas, dos mundos unidos por el paso lento de las ovejas.
Un viaje ancestral que forma parte de la historia de la lana en la península.
De ese recorrido nace una fibra blanca extraordinaria: suave, resistente y llena de vida.
La hilatura de este hilo ha sido desarrollada con trazabilidad completa y creada íntegramente en la península. Cada etapa del proceso se ha cuidado para transformar esa fibra en un hilo ligero, equilibrado y lleno de posibilidades.
Cada madeja contiene 50 gramos y 370 metros de hilo.
Un hilo que puede tejerse con agujas finas —del número 2, por ejemplo— para obtener una prenda más compacta.
Pero también permite algo mucho más interesante: abrir el tejido, dejar que el aire circule y crear prendas ligeras utilizando agujas más grandes.
De hecho, estamos tejiendo camisetas con aguja del número 5, dejando que el punto se abra y respire.
Y ocurre algo precioso: el hilo recupera volumen después de tejerse, rellena ligeramente los huecos y crea un tejido ligero, flexible y sorprendentemente cómodo sobre la piel.
Por eso Escorial no es solo un hilo.
Es también una invitación a experimentar.

Un nombre con raíces
Este hilo recibe su nombre en honor a San Lorenzo de El Escorial.
El lugar donde comenzó nuestro proyecto lanero y donde transcurre nuestra vida diaria.
Un pueblo que nos acogió cuando empezábamos este camino, que nos dio espacio para imaginar lo que hoy existe y que forma parte inseparable de nuestra historia familiar y profesional.
Escorial no es solo un nombre geográfico.
Es también un agradecimiento tejido en lana.
El desafío del color
Si algo rompe las reglas en esta colección es su paleta de colores.
Porque si queremos invitar a vestir lana en primavera y verano, no podíamos hacerlo con tonos tímidos.
La lana necesitaba salir al sol.
Y para eso había que darle color.
Colores vivos.
Colores alegres.
Colores que celebran la piel morena del verano… y también el blanco luminoso del invierno.
Colores que recuerdan frutas maduras, flores intensas, luz de mediodía y tardes largas.
Esta colección no quiere ser discreta.
Quiere ser divertida, atrevida y luminosa.

Los colores de Escorial
Cada tono de esta paleta tiene nombre propio, porque cada uno tiene carácter.
Limón Despierto
Un amarillo luminoso que parece encender la mesa.
Mandarina Viva
Un naranja lleno de energía, cálido y radiante.
Pomelo Rebelde
Un coral fresco que conecta el rosa con el verano.
Frambuesa Canalla
Un rosa vibrante, alegre y sin complejos.
Buganvilla Maravilla
Un violeta intenso que recuerda las flores que trepan por los muros blancos del Mediterráneo.
Azul Valiente
Un azul claro y profundo al mismo tiempo, abierto como el cielo.
Verde Palestina
Un verde intenso y luminoso que conecta con la naturaleza más viva.
Lima Traviesa
Un verde eléctrico que cierra la paleta con un punto inesperado de luz.
Juntos forman una colección que no pretende pasar desapercibida.
Porque si vamos a vestir lana en primavera…
¿por qué no hacerlo con color?
Tejer lana en primavera
Escorial también es una pequeña provocación.
Durante años hemos reservado la lana para el frío.
Pero la merina tiene otras ideas.
Cuando se teje con un hilo largo y ligero, cuando se deja espacio entre los puntos y el tejido respira… la lana revela una de sus mayores virtudes: acompaña la piel sin sofocarla.
Una camiseta tejida con este hilo puede ser ligera, flexible y sorprendentemente cómoda incluso en días templados.
Porque la lana merina:
regula la temperatura
transpira
absorbe la humedad
y mantiene la piel seca
Es una fibra viva.
Y como toda materia viva, responde mejor cuando se la deja respirar.

Una invitación
Escorial es una lana de producción limitada.
Los kilos que existen son los que existen.
Cuando se terminen, este hilo desaparecerá tal como es ahora.
Pero mientras está aquí, queremos lanzar una invitación muy sencilla:
atrevernos a tejer lana también cuando llega el sol.
Tejer camisetas ligeras.
Tejer prendas abiertas.
Tejer colores que acompañen el verano.
Porque la lana no es solo abrigo.
Es una de las materias más sorprendentes, inteligentes y bellas que existen.
Y quizá, esta primavera, sea el momento perfecto para volver a descubrirla.

