La lana española necesita más que conversación

Esquileo en ganadería el navazo lana castellana en la mesa de selección vellon lana española

La lana española se produce. Somos el mayor productor de Europa. Se exporta y muy poca cantidad se transforma aquí.

Hoy hablamos de otro drama de la industria lanera, pero, como siempre, aportamos un rayo de luz al fondo del túnel.

La especulación sobre la lana ha crecido mucho en los últimos años, principalmente tras el cierre de las ventas de exportación a China en 2022 tras un brote de viruela ovina, aislado pero que ha puesto en jaque todo el sistema que permitía que el 80% de la lana española se marchara sucia directa al continente asiático. Mientras la capacidad de transformar, no sólo no ha aumentado, ha disminuido..

En los últimos años hay más interés por la lana. Más personas que preguntan de dónde viene lo que tejen. Más proyectos que quieren conectar con el origen. Más conversación sobre territorio, proceso y valor.

Eso es real. Y tiene peso.

Pero hay una diferencia enorme entre que se hable más y que exista la estructura capaz de transformar esa lana en producto local. De generar valor aquí. De que el recorrido entre la oveja y el hilo suceda dentro del territorio que lo produce.

Y hoy, siendo honestas, esa estructura todavía no existe de forma suficiente.

Los datos que nadie celebra

En 2024 se produjeron en España 20.670 toneladas de lana. Ese mismo año se exportaron 15.927 toneladas. El consumo interior sigue siendo reducido.

Una parte importante del valor que genera la lana española abandona el territorio antes de convertirse en producto final. Y muchos proyectos que querrían trabajar con lana local ni siquiera pueden empezar, porque la infraestructura para lotes pequeños simplemente no existe o no es viable.

Eso es lo que significa muy poca cadena real.

Una infraestructura frágil

No es que no haya personas comprometidas. Las hay, y muchas.

El problema es que entre el origen (la oveja, la ganadería, el territorio) y el hilo o la prenda que llega a tus manos hay muchos pasos que hoy en España o no existen a escala local, o dependen de muy pocos actores, o se externalizan fuera porque aquí no hay alternativa.

Entre lavaderos que cierran o que para mejorar su rendimiento deben invertir millones de euros. Empresas de hilatura que no absorben lotes pequeños. Tintorerías sin capacidad para fibra natural de pequeña escala. Entre otros muchos procesadores que han desaparecido en las últimas décadas o están a punto de hacerlo.

Lo sabemos de primera mano. Hace menos de un año cerró el lavadero con el que trabajábamos, en Guarda en Portugal, el único lavadero que en 2019 nos abrió sus puertas para poder lavar y peinar menos de 300 kg de lana (y ya nos parecía una barbaridad de lana en su momento para nuestro pequeño tamaño). No fue un cierre menor: fue la desaparición de una infraestructura que llevaba décadas y generaciones familiares, en pie. Si no hubiéramos tomado decisiones concretas para construir nuestra propia estructura, ese cierre nos habría dejado sin capacidad de producción.

No lo contamos para dramatizar. Lo contamos porque es exactamente de lo que estamos hablando: la conversación crece, la infraestructura para sostenerla sigue siendo frágil.

No es un problema de voluntad. Es un problema de estructura.

Para que la lana de verdad tenga futuro, no basta con que nos guste más. No basta con que se hable de ella en más sitios.

Hace falta que la cadena que la sostiene sea más densa, más visible y más capaz de retener valor en el territorio. Que los eslabones intermedios existan. Que trabajar con lotes pequeños sea posible. Que el valor no se vaya fuera por defecto.

Eso requiere estructura real. Personas dispuestas a nombrar los puntos débiles sin disimularlos. Y a remangarse para llevar a cabo acciones concretas que comiencen a ofrecer soluciones a una comunidad inquieta y malherida.

Hay más por contar. Y, por supuesto, seguiremos tirando de este hilo.

Mientras déjanos en comentarios qué personas tienes a tu alrededor que quieren trabajar con lana pero encuentran dificultades para ello, y todo lo que quieras preguntarnos sobre esto que vamos contando.

Gracias por permanecer al otro lado.
Un abrazo lanero de todo el equipo.

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